frutas

El aumento de la fructosa, que no es más que una alternativa a la glucosa en las frutas, puede ser positivo siempre que se controle, ya que si tomamos demasiado fruta esa glucosa se puede acumular en nuestro cuerpo, convirtiéndose en grasa. Porque un exceso de fruta también nos puede engordar, aunque parezca mentira, sobre todo si es fruta ya muy madura, donde los niveles de fructosa se han elevado bastante. Si nos decantamos por la fruta madura, debemos tener en cuenta estos niveles de fructosa, para no pasarnos más de lo debido.

Explicación:

La fruta verde o poco madura cuenta también con otros beneficios, como el gran aporte en clorofila que nos ofrece, siendo este componente vital para que los nutrientes y vitaminas de la fruta se conserven y nos aporten mucho más al consumirla. La fruta madura, con el paso del tiempo, pierde buena parte de sus nutrientes debido a la oxidación. A cambio, debemos soportar un sabor algo menos dulce en la fruta, más duro y menos definido. En contraprestación, sus niveles de glucosa también son más bajos, y eso nos permitirá “abusar” un poco más de esta fruta.

La fruta verde y la fruta madura se diferencian en estos pequeños detalles que, llevados al consumo diario, por ejemplo, pueden ser importantes a la hora de elegir entre una u otra. Por supuesto, también podemos buscar el equilibrio y tomar naranjas y limones ya maduros, por ejemplo, y comernos las manzanas y las peras cuando todavía están verdes, para conseguir los beneficios de uno y otro tipo de fruta. La fibra, otro de los componentes importantes dentro de estos alimentos, es muy similar tanto en fruta madura como en fruta algo más verde, así que aquí podemos escoger a nuestro gusto.

 

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