coco

El azúcar de coco es un producto derivado de extraer la sabia de la flor del coco y calentarla para que se evapore la mayor parte del agua. Este procedimiento consigue que se retengan parte de los nutrientes de la flor y se obtiene un endulzante que puede tener una textura cristalina similar a la del azúcar moreno, con un ligero color y aroma tostado.

La gran diferencia entre el azúcar de coco y el azúcar blanco es que este último no contiene ningún tipo de nutriente, son calorías vacías. En cambio, el azúcar de coco contiene más nutrientes que otros endulzantes considerados “saludables” como el jarabe de agave, el azúcar integral o incluso la miel.

El proceso de elaboración del azúcar de coco integral asegura que se mantengan algunos de los nutrientes de la planta. Minerales como el hierro, el zinc, el calcio y el potasio.

También contiene algunos ácidos grasos de cadena corta, polifenoles y antioxidantes que aportan beneficios a nuestra salud. Incluso contiene pequeñas cantidades de aminoácidos como el ácido glutámico, un aminoácido precursor de la glutamina que las células intestinales pueden utilizar como fuente de energía.

Finalmente, tiene cantidades de fibra, llamada inulina, que puede tener efecto prebiótico, alimentar la microbiota intestinal y además nos puede ayudar a regular los niveles de azúcar en sangre.

Azúcar de coco en la sangre

El azúcar de coco aumenta los niveles de azúcar en sangre mucho menos que el azúcar blanco  o que otros endulzantes como la miel. La razón es precisamente su contenido en fibra y su contenido en fructosa. Aproximadamente contiene un 71 % de sacarosa, un 3 % de glucosa sola y un 3 % de fructosa sola. Agua, nutrientes, inulina y antioxidantes constituyen el resto de componentes.

Los alimentos que tienen un índice glicémico bajo contribuyen a reducir los niveles de glucosa en sangre después de comer. De esta manera se mejora la respuesta de la insulina y esto provoca una mejor regulación tanto de los azúcares como de las grasas en la sangre.

Otros edulcorantes de uso habitual tienen un índice glicémico más elevado. En general, se desaconsejan los alimentos que aumentan mucho la glucemia porque a la larga pueden provocar problemas de diabetes, sobrepeso, etc. Y a la corta alteran el sistema hormonal e inmunitario.

Cuando es más conveniente utilizarlo

No conviene abusar de su consumo, porque nos aporta el mismo número de calorías que el azúcar de mesa (unas 20 KCal). Por lo tanto, recomendamos su consumo con moderación, incorporándolo en cantidades discretas a los postres que deseamos.

 Porque aunque el azúcar de coco tenga un índice glicémico bajo hay dos factores a tener en cuenta. El primero, la cantidad ingerida: si comemos demasiado, a la larga acabaremos consumiendo mucho azúcar (lo que se llama carga glicémica). Y el segundo, la fructosa: que debe ser transformada en grasa por el hígado y, si se consume en exceso, a la larga también puede conllevar problemas de aumento de triglicéridos, hipertensión, hígado graso…

Por lo tanto, siempre aconsejamos moderación, con cualquier tipo de endulzante, incluido el azúcar de coco. Aun así, resulta un buen sustituto del azúcar en las recetas de postres para los días especiales.

 

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