coco

En los últimos 40 años se ha intentado probar que las grasas son las culpables de las enfermedades cardiovasculares, pero en los últimos años se ha visto que no es así. En el mundo entero, pero especialmente en EEUU, la dieta desnatada, la demonización del bacon, el queso, los huevos, y su sustitución con toneladas de azúcar y aceites vegetales de semillas han tenido un resultado: no solo han aumentado las enfermedades, sino que hay que sumar el incremento en la obesidad y la diabetes.

AZÚCAR, OBESIDAD Y GRASA

La AHA es la responsable de las recomendaciones de la dieta cardiosaludable, especialmente las de reducción de las grasas saturadas. Las grasas saturadas hacen aumentar el colesterol “malo” LDL y eso produce infartos. Lo que ocurre es que eso no está demostrado.

La cantidad recomendada son 13g de mantequilla,  al día. Una cucharada.

El consumo de grasa animal ha caído en picado y sin embargo siguen aumentando las enfermedades cardiovasculares.
Según el estudio de la universidad de Carolina del norte no hay pruebas suficientes para afirmar que reduciendo las grasas saturadas se mejora la salud.

EL ACEITE DE COCO 

Mejora el perfil de colesterol y reduce la obesidad en mujeres
Las dietas bajas en grasa hacen que las partículas de LDL se vuelvan más pequeñas y por tanto más peligrosas
Reducir los carbohidratos sí tiene un efecto beneficioso haciendo las partículas de LDL más grandes

Se ha publicado un artículo en el British Journal of Sports Medicine que contradice directamente las afirmaciones de la AHA, afirmando que la grasa saturada no es la responsable de que se obstruyan las arterias, sino la inflamación.

GRASAS SATURADAS

El comunicado más reciente de la AHA, mantiene la misma teoría apoyado en cuatro estudios controlados en los qe se comprobó que la sustitución de grasa saturada (tocino, queso, huevos, etc.) por aceite de soja redujo el riesgo de padecer un episodio cardiovascular en un 28%.

Lo cual, debería cumplirse siempre, es decir, la gente que consume mucha grasa saturada sufriría más enfermedades cardiovasculares. No es así:

Hay multitud de estudios que no han podido encontrar una relación significativa entre la dieta y los niveles de colesterol. Esto es así porque el cuerpo es el que regula los niveles de colesterol, no la dieta.
Los Masai de Tanzania consumen cantidades ingentes de grasa de la leche, y tienen un riesgo muy bajo de enfermedades cardiovasculares. Ni siquiera entre las mujeres Masai embarazadas subía el colesterol.
Lo mismo ocurre con los Kitava de Melanesia: toneladas de aceite de coco, enfermedades cardíacas casi desconocidas

Y para finalizar:

La propia AHA ha publicado un estudio comparando el riesgo de infartos entre Japón y Hawai, resultando que es menor en Hawai, donde se consume una gran cantidad de coco y aceite de coco
En su lugar, sí hay estudios que indican que las grasas saturadas pueden tener efectos beneficiosos:

 

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